
Autor: Paola Arvelo
Conservación y limpieza de las armas
La conservación y limpieza de las armas es uno de los tres puntos del tema 1 del cuestionario oficial de la Guardia Civil para las licencias D y E. Aquí tienes lo que pide el examen y cómo limpiar tu arma con seguridad. Si buscas el paso a paso con fotos, está en la guía cómo limpiar tu arma de caza.
Qué pide el examen
El artículo 98.2 del Reglamento de Armas exige, para solicitar una licencia, acreditar «los conocimientos necesarios sobre conservación, mantenimiento y manejo de las armas». Por eso el programa del tema 1, «Funcionamiento de las armas», incluye el punto «Conservación y limpieza de las armas», con dos subapartados:
- los útiles y productos que se deben utilizar para limpiar y conservar las armas amparadas con licencia de armas E y D;
- la metodología para realizar la limpieza y conservación de las ánimas de los cañones de esas armas.
De este punto salen las preguntas 53, 54 y 55 del cuestionario. Las preguntas 59, 61, 62, 63 y 65, del punto de medidas de seguridad, también afectan a la limpieza. Puedes repasarlas en las preguntas y respuestas del tema 1 y practicarlas en el test del tema 1.
Antes de limpiar: comprueba que está descargada

Siempre que se coge un arma hay que comprobar que está descargada (pregunta 61): abre el mecanismo y mira la recámara y, si los tiene, el cargador o el depósito. No te fíes de una suposición ni de lo que te diga otra persona. Cógela sin poner el dedo en el disparador (pregunta 65), nunca compruebes si está cargada apretando el gatillo y mantén la boca del cañón en una dirección segura.
El lugar más adecuado del domicilio para limpiar las armas es una habitación donde se esté solo (pregunta 62): sin distracciones ni personas que puedan resultar alcanzadas por un disparo fortuito. Deja la munición fuera de esa habitación: así el arma no puede cargarse por error durante la limpieza.
Si no conoces el funcionamiento de un arma, lo que nunca debes hacer es manipularla (pregunta 63): ni abrirla, ni desmontarla, ni intentar comprobar si está descargada. Pide ayuda a alguien que la conozca. El artículo 147.1 del Reglamento de Armas obliga a los usuarios a estar en todo momento en condiciones de controlar sus armas y a no causar peligro ni daños a terceras personas ni a sus bienes.
Útiles y productos
La varilla que se utiliza para limpiar el interior del cañón se llama baqueta (pregunta 53). Conviene que sea del calibre del arma. En su extremo se acoplan los accesorios que hacen el trabajo:
- un cepillo metálico, que despega los residuos de pólvora y de plomo adheridos a las paredes del cañón;
- un cepillo de cerdas, que arrastra esos residuos ya sueltos;
- un cepillo de lana y parches o trapos, que terminan de limpiar y reparten una capa fina de aceite.
Para el metal se usan un disolvente de limpieza, que reblandece la suciedad, y un aceite para armas, que protege de la oxidación. Las partes de madera se limpian con aceite de linaza (pregunta 54), aplicado con un paño. Las otras dos opciones de esa pregunta son errores: el agua y el jabón no protegen la madera y la humedad puede hincharla; la gasolina o el gasóleo, como otros disolventes, dañan la madera y su acabado.
Limpieza del ánima del cañón

El ánima es el interior del cañón, donde se acumulan los residuos de cada disparo. Con el arma descargada, pasa primero el cepillo metálico humedecido en disolvente para despegar los residuos, después el cepillo de cerdas para arrastrarlos y, por último, parches limpios hasta que salgan sin suciedad. Termina con el cepillo de lana o un parche con un poco de aceite, que deja una película protectora.
Preferentemente la baqueta se introduce desde la recámara hacia la boca cuando el diseño del arma lo permite, como en las escopetas basculantes y los rifles de cerrojo, para no dañar el borde del cañón. Si tu arma no lo permite, sigue el extremo que indique el manual del fabricante. Antes de volver a disparar, retira el exceso de aceite del cañón y de la recámara: un cañón bañado en aceite puede alterar el funcionamiento del arma. Para situar cada pieza, repasa las partes principales de una escopeta.
Mecanismo y exterior
Desmonta el arma solo hasta el nivel que el fabricante admite para el usuario, con los útiles que indica su manual. Limpia con un paño y disolvente las superficies accesibles del mecanismo y aplica después la mínima cantidad de aceite en los puntos que señale el manual: el exceso retiene suciedad y, con frío, puede ralentizar el mecanismo. Al montar el arma, haz solo las comprobaciones en seco que admita el fabricante, siempre con el arma descargada y en dirección segura.
El exterior metálico se limpia con un paño suave, ligeramente humedecido en aceite, que retira las huellas y el sudor, que favorecen la oxidación. La culata y el guardamanos de madera se cuidan con el paño y aceite de linaza.
Si el arma se ha mojado
Si el arma se ha mojado después de una jornada de caza, hay que limpiar y engrasar el arma a la mayor brevedad para que no se oxide (pregunta 55). No basta con pasarle un trapo para secarla: la humedad que queda dentro del cañón y en el mecanismo favorece la corrosión del acero. Sécala, limpia el ánima y el mecanismo y protege el metal con aceite antes de guardarla.
Conservación y guarda
Las armas se guardan descargadas y sin alimentar (pregunta 59): sin cartucho en la recámara y sin munición en el cargador o el depósito. El artículo 144.1 del Reglamento de Armas obliga a quien posee armas de fuego a guardarlas en lugar seguro, reduciendo al mínimo el riesgo de que accedan personas no autorizadas y evitando su pérdida, robo o sustracción, y a que las armas y sus municiones no sean fácilmente accesibles de manera conjunta.
Fuera de la temporada de caza, una revisión periódica permite detectar óxido, tornillos flojos o piezas dañadas. Ante grietas, corrosión profunda, una obstrucción o fallos repetidos, deja de usar el arma y llévala a un armero autorizado. Las demás precauciones de la tenencia están en los métodos de seguridad cuando se tiene un arma.
Lo que pregunta el examen
- Pregunta 53. La varilla que se utiliza para limpiar el interior del cañón de las armas se denomina baqueta.
- Pregunta 54. Las partes de madera de un arma se limpian con aceite de linaza.
- Pregunta 55. Si el arma se ha mojado después de practicar la caza, hay que limpiar y engrasar el arma a la mayor brevedad para que no se oxide.
- Pregunta 62. El lugar más adecuado del domicilio para limpiar las armas es una habitación donde se esté solo.
Fuentes
Reglamento de Armas, artículos 98.2, 144.1 y 147.1, y cuestionario oficial del tema 1 de la Guardia Civil para las licencias D y E, preguntas 53 a 55 y 59 a 65.
- Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993), texto consolidado en el BOE
- Cuestionario oficial del tema 1 de la Guardia Civil (PDF)
Preguntas frecuentes sobre la conservación y limpieza de las armas
¿Cómo se llama la varilla con la que se limpia el interior del cañón?
Baqueta. En su extremo se acoplan los accesorios de limpieza: el cepillo metálico, el cepillo de cerdas, el cepillo de lana y los parches o trapos. Es la pregunta 53 del tema 1 del cuestionario oficial.
¿Con qué producto se limpian las partes de madera de un arma?
Con aceite de linaza, aplicado con un paño. El agua y el jabón no protegen la madera y la humedad puede hincharla; la gasolina o el gasóleo, como otros disolventes, dañan la madera y su acabado. Es la pregunta 54 del tema 1.
¿Qué hay que hacer si el arma se ha mojado durante la caza?
Limpiarla y engrasarla a la mayor brevedad para que no se oxide. Pasarle un trapo para secarla no basta: la humedad que queda en el cañón y en el mecanismo favorece la corrosión del acero. Es la pregunta 55 del tema 1.
¿Dónde conviene limpiar las armas en el domicilio?
En una habitación donde se esté solo, con la munición fuera de ella y después de comprobar que el arma está descargada. Ni en el lugar de reunión de la familia ni en la puerta de la calle: un disparo fortuito podría alcanzar a alguien. Es la pregunta 62 del tema 1.
¿El cañón se limpia desde la recámara o desde la boca?
Preferentemente desde la recámara hacia la boca cuando el diseño del arma lo permite, como en las escopetas basculantes y los rifles de cerrojo, para no dañar el borde del cañón. Si el arma no lo permite, sigue el extremo que indique el manual del fabricante.