
Autor: Paola Arvelo
Urogallo
El urogallo (Tetrao urogallus) es la mayor gallinácea de los bosques europeos y uno de los emblemas de conservación de los bosques de montaña, según la guía de aves de SEO/BirdLife. Abundante todavía en la taiga de coníferas de Eurasia, en España sobrevive a duras penas en dos núcleos: la cordillera Cantábrica y los Pirineos. No es una especie de caza: está catalogada en peligro de extinción desde 2011 para el conjunto de España, su caza está vedada desde 1979 y la población cantábrica, con apenas dos centenares de aves, está declarada en situación crítica. Esta ficha reúne cómo reconocerlo, dónde vive, cuántos quedan según los últimos censos oficiales y qué dice la ley.
Ilustraciones generadas con IA con finalidad divulgativa.
Identificación
Es un ave forestal de hábitos terrestres, inconfundible por su corpulencia y por su marcado dimorfismo sexual, según la guía de aves de SEO/BirdLife: mide de 55 a 90 centímetros de longitud y de 70 a 125 de envergadura, y la hembra es un 40 % menor que el macho. El manual del examen del cazador de la Junta de Castilla y León (PDF, pág. 78) lo llama también gallo de bosque y lo describe como una gallinácea de gran tamaño. Ninguna de las dos fuentes publica el peso, por lo que esta ficha tampoco lo hace.
Los rasgos que lo definen son estos:
- El plumaje del macho. Negro pizarra, con una banda pectoral verde oscuro metálico, alas marrones con una mancha blanca en la base y pequeñas zonas blancas en el vientre y la cola, según SEO/BirdLife. Tiene el pico blanco hueso, una barba negra corta, una ceja roja muy marcada y las patas emplumadas en gris. El manual lo resume así: plumaje negro intenso, pecho verdoso, alas marrones con una mancha blanca en el hombro y una carnosidad roja brillante sobre el ojo que, junto con el pico blanco, destaca sobre el negro de la cabeza.
- El plumaje de la hembra. Críptico: un patrón general terroso, barrado y moteado, más rojizo en la cabeza, el pecho y la cola y más blanco en el cuello, el vientre y el obispillo, con las alas pardas, según SEO/BirdLife. El manual habla de un plumaje mimético, pardo y barreado de negro.
- La cola. El macho despliega en abanico su larga cola negra durante el celo, al tiempo que levanta la cabeza, hincha el cuello, eriza la barba y deja caer las alas.
- La voz. Es una especie silenciosa casi todo el año. En el cortejo, el macho emite un canto estereotipado de bajo volumen: una serie de chasquidos, «tac», seguida de una estrofa de tres partes, un redoble o tableteo, un brusco taponazo y una larga sucesión de jadeos, la llamada seguidilla o refilo, según SEO/BirdLife.
- Cómo se detecta. Resulta difícil de observar por su carácter discreto, así que su presencia se detecta sobre todo por sus huellas y sus excrementos. Cuando se le encuentra, el momento de arrancar en vuelo es espectacular.

El urogallo es una de las 50 especies de las fichas de identificación del examen del cazador de Castilla y León, donde aparece entre las especies en peligro de extinción junto al oso pardo cantábrico. La perdiz pardilla, en cambio, no tiene ficha propia: el manual del examen solo la cita, junto al urogallo, entre las especies que en el pasado se pudieron cazar y hoy ya no.
Macho, hembra y joven
Los jóvenes son iguales que los adultos de cada sexo, según SEO/BirdLife, de modo que en el campo solo hay que separar dos aspectos: el gallo negro y la gallina parda.
| Rasgo | Macho | Hembra | Joven |
|---|---|---|---|
| Tamaño | El mayor: la especie mide 55-90 cm de longitud y 70-125 cm de envergadura | Un 40 % menor que el macho | Como el adulto de su sexo |
| Plumaje | Negro pizarra; banda pectoral verde oscuro metálico; alas marrones con una mancha blanca en la base; pequeñas zonas blancas en el vientre | Críptico: terroso, barrado y moteado; más blanco en el cuello, el vientre y el obispillo; alas pardas | Igual que el adulto de su sexo |
| Cabeza | Pico blanco hueso, barba negra corta y ceja roja muy marcada | Más rojiza que el resto del cuerpo, como el pecho | Como el adulto de su sexo |
| Cola | Negra, larga, con pequeñas zonas blancas; desplegada en abanico en el celo | Rojiza y barrada | Como el adulto de su sexo |
| Voz | Canto de cortejo de bajo volumen: chasquidos «tac», redoble, taponazo y seguidilla | Silenciosa, como toda la especie casi todo el año | Silencioso |
| Cómo se detecta | Huellas y excrementos; en el cantadero, de marzo a junio | Huellas y excrementos; con los pollos hasta el otoño | Sigue a la madre hasta el otoño; vuela con torpeza a las dos o tres semanas |
Los datos de la tabla salen de la guía de aves de SEO/BirdLife y del manual del examen del cazador de la Junta de Castilla y León.

Distribución y hábitat
En el mundo, el urogallo se extiende de forma continua desde Escandinavia y el este de Europa, a través de Rusia y Siberia, hasta Mongolia, según la guía de aves de SEO/BirdLife. En el pasado ocupaba casi toda Europa, pero hoy se presenta en núcleos separados, sobre todo en montañas: Alpes, Cárpatos, Balcanes, Pirineos y cordillera Cantábrica. Se reconocen 12 subespecies agrupadas en dos linajes genéticos, y las dos razas españolas, más pequeñas y oscuras que las demás, se consideran muy próximas entre sí y forman una unidad evolutiva diferente. Por eso la estrategia estatal de conservación aprobada el 13 de febrero de 2025 trata al urogallo español como una única unidad a efectos administrativos, aunque el manual del examen del cazador (PDF, pág. 78) siga distinguiendo la subespecie cantábrica, Tetrao urogallus cantabricus, de la pirenaica, Tetrao urogallus aquitanicus.
En la cordillera Cantábrica, la raza cantábrica también poblaba en el siglo XIX el norte del Sistema Ibérico y los montes entre Portugal, Zamora y León, según SEO/BirdLife; hoy se localiza entre Asturias y León, con extinción reciente en Palencia y Galicia. La estrategia estatal cuantifica la pérdida: ocupaba unos 5.281 kilómetros cuadrados en la década de 1970, unos 1.700 en 2006 y unos 923 en la actualidad, tras desaparecer de todo el oriente de la cordillera, y no existen referencias recientes de presencia estable en Galicia ni en Cantabria. Las poblaciones ligadas a los hayedos, que eran las más numerosas, se consideran extintas; las que persisten ocupan robledales y, sobre todo, abedulares abiertos y con sotobosque de gran calidad en la zona occidental, en masas forestales cuyo límite superior ronda, como mínimo, los 1.500 metros. La estima de 2024 publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica sitúa el 67 % de las aves en las comarcas leonesas de Alto Sil, Laciana y Omaña, con ejemplares dispersos en Ancares y El Bierzo, y el 33 % en los concejos asturianos de Degaña, Cangas de Narcea e Ibias.
El manual del examen del cazador (PDF, pág. 79), que es el temario del examen, lo cuenta así: el urogallo cantábrico está presente casi exclusivamente en Asturias y Castilla y León, con observaciones esporádicas en Cantabria y Galicia; en Castilla y León ocupó históricamente sierras de Burgos, Soria y Zamora, donde está extinguido hace décadas, desapareció como reproductor de la montaña palentina en los años ochenta y cría solo en dos núcleos leoneses, uno oriental, en Picos de Europa, y otro occidental, en los valles del Alto Sil y Omaña. Esa es la respuesta que espera el examen; los censos de 2019 y 2024 ya no registran aves en el núcleo oriental.
En los Pirineos, la raza pirenaica tiene una amplia representación en la vertiente norte y dos núcleos en la sur: uno mínimo en Navarra y el oeste de Huesca y otro más importante y continuo desde el este de Huesca hasta Girona, con las poblaciones principales en Lleida, según SEO/BirdLife. La estrategia estatal describe un área que va de la sierra de Larra, en Navarra, al Ripollés, en Girona, que llegó a ocupar hasta 5.700 kilómetros cuadrados y que mantiene continuidad con Francia y Andorra, por lo que se considera una misma población. Según el III Atlas de las aves en época de reproducción en España, su presencia se ha reducido un 36 % respecto al atlas anterior y los núcleos navarros se dan prácticamente por extinguidos.
En cuanto al hábitat, es una especie de la taiga boreal, muy ligada a bosques de coníferas maduros, poco densos y con buena cobertura arbustiva, según SEO/BirdLife. La población cantábrica se ha refugiado en bosques maduros de hoja caduca, en especial hayedos, aunque también en robledales, abedulares y algún pinar de repoblación, entre los 1.200 y los 1.600 metros; en el Pirineo español ocupa pinares de pino negro y, en menor medida, de pino silvestre, entre los 1.700 y los 2.000 metros. El manual del examen lo describe como un ave de bosques caducifolios maduros de hayas, robles y abedules en zonas de montaña, que prefiere lugares con denso sotobosque de rododendros, arándanos, brezos y, sobre todo, acebedas. Necesita unas 500 hectáreas de bosque, cuando muchos de los actuales no superan las 200, y la fragmentación forestal lo obliga a cruzar áreas abiertas donde sufre más depredación.
Alimentación
La dieta invernal es exclusivamente vegetariana y se basa en acículas de coníferas, excepto en los bosques caducifolios, donde consume hojas de acebo y brotes de abedul, brezo, helecho y haya, según la guía de aves de SEO/BirdLife. Son alimentos muy poco nutritivos en la época adversa, lo que obliga a los urogallos a permanecer inactivos gran parte del tiempo para no gastar energía.
El resto del año se alimenta sobre todo de hojas, brotes y frutos de arándano, una planta que además proporciona cobijo y orugas a los pollos, de dieta insectívora. La relación entre el urogallo y el arándano es tan estrecha que sus distribuciones casi coinciden, con la excepción notable de algunas poblaciones catalanas donde no existe el arándano. Otras plantas de interés en su dieta son el enebro, la gayuba, la zarzamora, el boj y el rododendro. SEO/BirdLife señala una correlación entre la escasez del urogallo y la expansión del ciervo y del jabalí, que reducen el alimento disponible, en especial el arándano.
Reproducción
Es una especie polígama cuyo periodo de cría se extiende de marzo a septiembre, según la guía de aves de SEO/BirdLife. Entre marzo y junio los machos ocupan las zonas de exhibición, los cantaderos, donde se afanan por atraer al mayor número posible de hembras mediante cantos y pavoneos desde el suelo o las ramas. El manual del examen del cazador (PDF, pág. 78) sitúa el celo al final del invierno y describe cómo los machos se agrupan en los cantaderos para realizar exhibiciones y emitir su reclamo característico.
Las hembras visitan los cantaderos durante algunos días de abril o mayo para seleccionar un macho. A partir de ahí, toda la crianza es tarea exclusiva de la hembra: construye un sencillo nido en una depresión somera del suelo, en la espesura del sotobosque y a menudo junto a un árbol, lo tapiza con vegetación y plumas y deposita entre 6 y 10 huevos amarillentos con algunas rayas oscuras. Tras 26 días de incubación nacen los pollos, nidífugos y miméticos, que al poco de nacer siguen a la madre y comen por sí solos; vuelan con torpeza a las dos o tres semanas y con presteza a los dos meses, y acompañan a su madre hasta el otoño. El número de pollos que salen adelante es muy variable cada año, con valores recientes en España entre 0,14 y 2,25 por hembra, según SEO/BirdLife; en la cordillera Cantábrica, las batidas de censo estivales de 2018 a 2024 dieron una media de 1,14 pollos por hembra en 129 hembras controladas, según el Ministerio para la Transición Ecológica.
Las hembras jóvenes ya pueden criar a la primavera siguiente, pero los machos deben esperar hasta su tercer año. En condiciones normales se calcula una supervivencia adulta del 60 %, con machos que han alcanzado los 14 años en la naturaleza y los 18 en cautividad.
Comportamiento
Es residente y solo realiza movimientos de muy corto alcance, según la guía de aves de SEO/BirdLife. De carácter discreto y hábitos terrestres, pasa inactivo gran parte del invierno para sobrevivir con una dieta muy pobre, y esa es su época más crítica: la caza de otras especies en lugares favorables para el urogallo en invierno le ocasiona interferencias y desplazamientos.
Los cantaderos concentran su vida social en primavera y son también su punto más vulnerable. SEO/BirdLife cita entre las amenazas las molestias en los cantaderos en época de celo por presuntos amantes de las aves, el turismo de montaña, en especial el esquí de fondo, y las carreras, el senderismo y la circulación a motor por pistas forestales en las zonas que habita. El Gobierno de Aragón mide el retroceso de la especie precisamente por el abandono del 40 % de sus cantaderos. Por eso no deben buscarse cantaderos para acercarse a los machos ni difundirse las ubicaciones de cría.
Otros problemas conocidos son los choques contra cercas ganaderas o cinegéticas, el aumento de depredadores oportunistas como zorros, mustélidos, jabalíes y córvidos, que atacan sobre todo nidos y pollos, y el furtivismo, que sigue existiendo aunque la caza esté prohibida. De los 17 urogallos cantábricos hallados muertos desde 2018, 13 murieron por depredación y uno por colisión, según el Ministerio para la Transición Ecológica.
Cuántos quedan
La estrategia estatal de conservación de 2025 resume el declive: la población cantábrica rondaba los 1.200 ejemplares, 582 de ellos machos, a principios de los años ochenta, unos 400 a principios de la década de 2000 y en torno a 190 en la estima genética de 2019, con solo un 30 % de hembras. En el Pirineo español se estimaban unos 942 machos a finales de los años ochenta, 703 en 2001 y 570 en 2005. De continuar la tendencia, advierte la estrategia, las dos poblaciones pueden extinguirse en las próximas décadas; la pirenaica ofrece más viabilidad por su conexión con la población francesa, de unos 6.000 ejemplares, aunque también en declive.
Los datos más recientes son estos:
- Cordillera Cantábrica: 209 urogallos en 2024. La estima genética promovida por el grupo de trabajo de la especie en situación crítica, publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica el 6 de junio de 2025, dio 209 ejemplares distintos, con un intervalo de confianza de 171 a 251: 117 machos (56 %) y 92 hembras (44 %). Supone un 8 % más que los 191 de 2019 y, con un 75 % de probabilidad, el primer dato de la serie histórica que detiene el declive. Dos tercios viven en León y un tercio en Asturias. El Ministerio prevé una nueva estima hacia 2027.
- Pirineo español: unos 327 machos en 2022-2023. La estrategia estatal los sitúa entre un mínimo de 256 y un máximo de 403: Cataluña, con 235 machos estimados en 2023 (entre 195 y 279), un 38 % menos que en 2015; Aragón, con una estima mínima de entre 114 y 193 individuos a partir de los análisis genéticos de 2021 y 2022; y Navarra, con solo tres machos y cuatro hembras detectados en 2023.
- Aragón: 321 ejemplares de media. El Gobierno de Aragón informó el 8 de abril de 2026 de que el censo genético de 2021 identificó un mínimo de 168 individuos distintos, con una estimación media de 321 ejemplares, entre 259 y 497. La base poblacional es mayor de lo que se estimaba con los censos al canto, pero la tendencia sigue siendo negativa, con el abandono del 40 % de los cantaderos.
La guía de aves de SEO/BirdLife recoge una cifra anterior del III Atlas, unos 700 urogallos en España (292 cantábricos y 404 pirenaicos), y la Lista Roja Europea de Aves de 2021 sitúa la población europea entre 1,6 y 3,4 millones de ejemplares. El Libro Rojo de las Aves de España de 2021 clasifica al urogallo en peligro crítico, con descensos de más del 50 % en las dos poblaciones en los últimos 20 años.
Situación legal en España
A fecha de 13 de octubre de 2026, el urogallo no es una especie cazable en ningún lugar de España. El Catálogo Español de Especies Amenazadas del Real Decreto 139/2011 incluye a Tetrao urogallus con una única entrada, «Urogallo común u occidental (antes Urogallo pirenaico y Urogallo cantábrico)», en la categoría en peligro de extinción: la distinción anterior entre las dos poblaciones ha desaparecido del Catálogo. Además, la Orden TEC/1078/2018 declaró al urogallo cantábrico en situación crítica, lo que convierte en obras de interés general y de tramitación urgente las destinadas a su recuperación y creó el grupo de trabajo que coordina las comunidades autónomas y el Ministerio.
Las consecuencias legales son estas:
- No puede declararse especie de caza. Las comunidades autónomas deciden qué especies se cazan, pero esa declaración «en ningún caso podrá afectar a las especies incluidas en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial», del que forma parte el Catálogo (Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, artículo 65.1).
- Está prohibido matarlo, capturarlo, perseguirlo o molestarlo, así como destruir o deteriorar sus nidos y sus lugares de reproducción, invernada o reposo, y poseer, transportar o comerciar con ejemplares vivos o muertos (artículo 57). Figura además con el número 81 en el anexo IV de la misma ley, el de las especies que requieren medidas de conservación especiales de su hábitat.
- Cazarlo es delito. El artículo 334 del Código Penal castiga a quien cace, posea o destruya especies protegidas con prisión de seis meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses, más la inhabilitación para cazar de dos a cuatro años, y la pena se impone en su mitad superior cuando se trata de especies catalogadas en peligro de extinción. Si los hechos se cometen con armas, se añade la privación del derecho a tenerlas y portarlas de dos a cuatro años.
La protección se ha ido endureciendo durante casi medio siglo. La Orden de 25 de enero de 1979 prohibió su caza en toda clase de terrenos cinegéticos de las cordilleras Cantábrica y Pirenaica durante la campaña de 1979, cuando los planes del ICONA todavía autorizaban abatir algo menos del 10 % de los machos inventariados en las reservas y cotos nacionales; desde entonces no se ha vuelto a cazar legalmente. El Real Decreto 439/1990 incluyó al urogallo cantábrico en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como especie «de interés especial»; la Orden de 9 de julio de 1998 lo pasó a «vulnerable» por la drástica reducción de su población y de su área de distribución, y la Orden MAM/2231/2005 lo elevó a «en peligro de extinción». El Real Decreto 139/2011 extendió esa categoría a toda la especie en España.
En Castilla y León, el Decreto 4/2009, de 15 de enero, aprobó el Plan de Recuperación del Urogallo Cantábrico. El manual del examen del cazador (PDF, pág. 77) recoge las limitaciones que el plan impone a la caza de otras especies en su ámbito de aplicación: la prohibición de establecer en determinadas zonas cuarteles de caza intensiva, de practicar la caza menor en la modalidad de ojeo, de cazar la becada y de cazar el jabalí al salto. El tema 3 del examen pregunta por ese plan de recuperación, por el marcado dimorfismo sexual de la especie y por sus núcleos leoneses, igual que pregunta por el oso pardo cantábrico, que comparte estos mismos bosques, o con el rebeco de la alta montaña cantábrica.
Las comunidades autónomas lo protegen además en sus propios catálogos. Según la estrategia estatal de 2025, está catalogado en peligro de extinción en Asturias (Decreto 32/1990, modificado en 2005), Cantabria (Decreto 120/2008), Galicia (Decreto 88/2007), Navarra (Decreto Foral 563/1995), Aragón (Decreto 129/2022) y Cataluña (Decreto 172/2022); Aragón cuenta también con un plan de conservación del hábitat (Decreto 300/2015) y Navarra trata el plan de gestión de la zona especial de conservación Larra-Aztaparreta, que alberga toda su población, como plan de recuperación. La estrategia estatal, aprobada por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente el 13 de febrero de 2025, actualiza las estrategias del urogallo cantábrico, de marzo de 2004, y del urogallo pirenaico, de enero de 2005, y reúne las líneas de actuación para las dos poblaciones, sin que ello garantice su recuperación.
Preguntas frecuentes sobre el urogallo
¿Cómo se distingue el macho de la hembra del urogallo?
El macho es inconfundible: plumaje negro pizarra con una banda pectoral verde oscuro metálico, alas marrones con una mancha blanca en la base, pico blanco hueso, barba negra corta y una ceja roja muy marcada. La hembra es un 40 % menor y tiene un plumaje críptico, terroso, barrado y moteado, más rojizo en la cabeza, el pecho y la cola y más blanco en el cuello, el vientre y el obispillo, según la guía de aves de SEO/BirdLife. Los jóvenes son iguales que los adultos de su sexo. La especie mide de 55 a 90 centímetros de longitud y de 70 a 125 de envergadura.
¿Dónde vive el urogallo en España?
En dos zonas separadas: la cordillera Cantábrica, hoy reducida a una pequeña área entre el occidente de Asturias y el noroeste de León, y los Pirineos, desde la sierra de Larra, en Navarra, hasta el Ripollés, en Girona, con la mayor parte de los ejemplares en Cataluña. Según la estrategia estatal de conservación aprobada en 2025, el área cantábrica ha pasado de unos 5.281 kilómetros cuadrados en los años setenta a unos 923 en la actualidad, y no hay referencias recientes de presencia estable en Galicia ni en Cantabria. Vive en bosques maduros de montaña: hayedos, robledales y abedulares en la cordillera Cantábrica, y pinares de pino negro en el Pirineo español.
¿Qué come el urogallo?
En invierno, una dieta exclusivamente vegetal y muy poco nutritiva: acículas de coníferas o, en los bosques caducifolios, hojas de acebo y brotes de abedul, brezo, helecho y haya, lo que le obliga a permanecer inactivo gran parte del tiempo. El resto del año come sobre todo hojas, brotes y frutos de arándano, una planta que además da cobijo y orugas a los pollos, que son insectívoros en sus primeras semanas. También aprovecha el enebro, la gayuba, la zarzamora, el boj y el rododendro, según SEO/BirdLife.
¿Qué es un cantadero?
La zona de exhibición donde, entre marzo y junio, los machos cantan y se pavonean desde el suelo o las ramas para atraer al mayor número posible de hembras: cola desplegada, cabeza levantada, cuello hinchado, barba erizada y alas caídas. Las hembras los visitan algunos días de abril o mayo para elegir macho. Los cantaderos son el punto más sensible de la especie: su abandono mide el declive, y las molestias en época de celo son una de las amenazas reconocidas, por lo que no deben buscarse ni difundirse sus ubicaciones.
¿Cuántos urogallos quedan en España?
Muy pocos. En la cordillera Cantábrica, la estima genética de 2024 publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica en junio de 2025 dio 209 ejemplares, 117 machos y 92 hembras, un 8 % más que los 191 de 2019, con dos tercios en León y un tercio en Asturias. En el Pirineo español, la estrategia estatal de 2025 estima unos 327 machos en 2022-2023, frente a los 942 de finales de los años ochenta: 235 machos en Cataluña en 2023, un 38 % menos que en 2015, y solo tres machos y cuatro hembras en Navarra. El Gobierno de Aragón estimó en abril de 2026 una media de 321 ejemplares en su territorio, con un mínimo de 168 individuos distintos y tendencia todavía negativa. El Libro Rojo de las Aves de España de 2021 clasifica la especie en peligro crítico.
¿Cuánto vive el urogallo?
Según la guía de aves de SEO/BirdLife, en condiciones normales la supervivencia anual de los adultos ronda el 60 %, y hay machos que han alcanzado los 14 años en la naturaleza y los 18 en cautividad. Las hembras jóvenes crían ya a la primavera siguiente, pero los machos deben esperar hasta su tercer año.
¿Se puede cazar el urogallo en España?
No. A fecha de 13 de octubre de 2026, el urogallo común u occidental figura en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría en peligro de extinción (Real Decreto 139/2011), con una única entrada para las antiguas poblaciones pirenaica y cantábrica, y la población cantábrica está además declarada en situación crítica (Orden TEC/1078/2018). Las especies del Catálogo no pueden declararse cazables (Ley 42/2007, artículo 65.1) y está prohibido darles muerte, capturarlas, perseguirlas o molestarlas y destruir sus nidos (artículo 57). Cazar una especie en peligro de extinción es delito: el artículo 334 del Código Penal castiga con prisión de seis meses a dos años o multa, en su mitad superior, además de la inhabilitación para cazar de dos a cuatro años. Su caza está vedada desde la campaña de 1979. En Castilla y León, el Plan de Recuperación del Urogallo Cantábrico (Decreto 4/2009) limita además la caza de otras especies en su ámbito.